Cuando se ven aparecer compañías como la norteamericana Tesla, o la Lightningcars británica desarrollando vehículos eléctricos con una autonomía más que decente y unas prestaciones similares a otros vehículos de gasolina de su gama, uno se empieza a preguntar por qué todo esto no ha sido desarrollado ya por los fabricantes consolidados de vehículos y que en este artículo denominaremos FCs.
Mientras que los FCs como Citroen, Nissan, Mitsubishi, Ford, Renault, Smart, etc, empiezan a sacar por fin coches eléctricos con autonomías que apenas llegan a los 150Km, las nuevas compañías o startups fabrican coches que igualan y mejoran en muchos casos las prestaciones de los vehículos de los FCs.
No parece que sea cobardía ni falta de medios el motivo que inhibe a los FCs sacar vehículos de prestaciones razonables, sino más bien el hecho de que aun hay una cuota de mercado enorme para el motor de gasolina.
El hecho de que muchos de los FCs ni siquiera apuestan por los híbridos es una clara señal de que el mercado de la gasolina aun está en auge y no quiere pasar a un segundo lugar, que es donde le correspondería estar si la tecnología se hubiera desarrollado sin intereses de por medio.
El que los FCs disponen de los medios para elaborar un coche eléctrico en condiciones parece demostrado con la aparición del modelo EV1 de la General Motors a principio de los 90.
El modelo fue comercializado exclusivamente en la forma de arrendamiento finaciero ‘leasing’ y su precio estimado de mercado era 35.000$
Todos los modelos fueron retirados de la circulación y la mayoría destruídos por la misma compañía
entre los años 2000 y 2003.
Mucho se escribió sobre este modelo y su filicidio. Según los datos de la GM, el modelo podía recorrer hasta 225Km con una carga y tenía una velocidad punta superior a los 100Km/h. La realidad era que el coche a esa velocidad podía recorrer en torno a los 140Km.
El EV1 tenía un coeficiente aerodinámico muy bueno y se le consideraba un vehículo de gama medio alta. El primer mantenimiento era a los 165.000 Km.
¿Cómo es posible que un coche que apareció hace más de 20 años tenga las mismas prestaciones que los “nuevos” modelos eléctricos actuales? ¿No se ha investigado nada al respecto en estas dos décadas?
La orquestación es buena. Se incluyen vehículos eléctricos de mala calidad que generan una áctitud crítica negativa y una opinión entre la población de que la tecnología no está aun suficientemente consolidada y desarrollada. De esta manera, se sigue comprando el coche de gasolina, del cual se siguen sacando modelos nuevos a día de hoy y que dicho sea de paso, a los 165000Km ya se le han hecho por lo menos cuatro mantenimientos.
Es muy fácil para los poderosos marcar tendencias. Sólo tienen que permancer al margen o acordar sacar un modelo que realmente no cumple las espectativas y que tiene un precio demasiado alto para las prestaciones que concede. Arrecian las críticas contra ese modelo y se decanta la balanza a favor del modelo que aun da los mayores beneficios.
Sin lugar a dudas, la aparición de las compañías startup va a favorecer el desatascamiento de la industria del coche electrico y va a favorecer el dinamismo y la aceleración de una carrera que los FCs han estado ralentizando durante demasiados años.






